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ENTREVISTAS

DE TODO UN POCO CON:
Laura Antoja (I)

> 1 Enero 2008

¿Sabes qué día es hoy?
-Sí, el día de la Lotería.

¿La sigues? ¿Te gusta? ¿Juegas?
-Sí cojo algún décimo, sobre todo si el mes antes de Navidad viajamos a algún sitio suelo coger de ese sitio concreto. Además con la familia repartimos partes de un décimo, pero poco. No gasto mucho.

¿Y te gusta verlo por tv o escucharlo por la radio?
-No. Me produce un poco de dolor de cabeza.

Es mejor esperar a que alguien te llame y te diga “oye Laura, que te ha tocado”
-Sí. Yo lo que hago es cogerme la lista del periódico y empiezo: “Uy! por poco... Uy! casi…

¿Te ha tocado alguna vez, aunque sea la pedrea?
-Me ha tocado alguna vez lo de “duro por peseta”, la terminación.

Y a la quiniela, la primitiva algo de eso ¿juegas?
-Qué va. En el juego no tengo nada de suerte.

Mira, si hacemos caso al refrán: “Desafortunada en el juego…”
-Sí, jaja. Es que no me ha tocado nunca además. Una vez en el bingo, pero bueno que lo poco que gané me lo gasté esa noche disfrutando del premio.
Aquí en el club ni siquiera han hecho porque en otros equipos nos toca vender hasta a las jugadoras. A mí me extrañó que no nos dijesen nada y ya lo tuve que preguntar “¿Oye que aquí no hay Lotería?” y no, no había.

Estaba pensando que antes el día de la Lotería también era el día de las pellas. O de hacer campanas como decís en Cataluña. ¿Tú eras mucho de eso? ¿De hacer pellas o campanas?
-Pues… pues… Bueno no. En el Instituto no, en la Universidad la cosa cambió. Pero en el cole era bastante correcta. Era un poco pillina, pero bastante correcta. El cole era un poco estricto, yo era buena estudiante y no faltaba.

No eras de saltarte las normas
-Bueno, las saltaba en algún caso excepcional, pero poco. En la Universidad cuando ya vi que aquello es otra cosa pues sí, pero también en la Universidad tienes más facilidad para coger apuntes si no vas a clase.

Hablando con alguna compañera tuya me ha comentado que no has parado hasta comprarte el Canal + porque no podías pasar un día más sin ver la tv en catalán.
-Es que estoy muy acostumbrada a hablar en catalán. Mi familia es catalanoparlante y yo siempre he hablado en catalán en mi círculo familiar. Este es el segundo año que estoy fuera y se me hace más casero tener la Tv de casa digamos. Luego aparte que así puedo seguir las series y comentarlas con los amigos
Se me hace como más hogareño todo. Y luego es que estoy aparte más cómoda hablando en catalán que en castellano.

Os suele costar hacer el cambio de un idioma a otro. Supongo que le pasará a todos los que tengan dos lenguas.
-Además también Laura Camps es catalana, pero ella lleva mucho tiempo fuera de casa y le cuesta menos. Pero cuando toda tu familia el idioma que utiliza es el catalán es también el que tú utilizas. Con determinadas personas hablas en castellano pero son las menos.

Es la lengua con la que piensas.
-Exacto, con la que piensas.

¿Sigues haciéndolo? ¿Sigues pensando en catalán después de llevar ya un año fuera?
-Bueno, he mejorado muchísimo. Ya no es pensar en catalán, pero alguna palabra si que me cuesta y dudo mucho cómo se dice. No tengo la misma fluidez con el catalán como antes.

Y luego las palabras os suelen hacer mejor en castellano, por aquello de que suenan más fuertes, ¿no?
-¿Sí? No sé, porque yo digo “cojons” ¿eh? El castellano es más rudo y por eso suenan más fuertes, pero yo tengo tendencia a decirlas en catalán.

¿En Hondarribia te costó el tener el euskera por todas partes?
-Fue muy divertido porque intenté aprender un poco y bueno, es imposible. No tienen nada que ver los tiempos verbales, la gramática… es una pasada. Yo aprendí a decir algunas palabrillas y me lo pasaba bien porque saludaba a todo el mundo en euskera, me despedía igual. Me gusta aprender cosas nuevas y más de los sitios en los que estás.

¿Qué tal allí?
-Fue estupendo. Es una maravilla de pueblo, más grande de lo que parece. La parte antigua sí que es más recogidita, pero luego hay cantidad de casas con parcelas, parajes increíbles. Se come de maravilla. Está todo impecable sin nada de suciedad… Es como un pueblecito de maqueta. Si quieres un poco más de vidilla y de tiendas te vas a San Sebastián y yo me pasé así todo el año. Yendo y viniendo.

A ti lo de ir a entrenar al Pabellón y ver el mar tampoco te supondría nada nuevo, viniendo de donde vienes, ¿no?
-Ahora lo hecho en falta. De casa de mis padres sales y ves el mar, entonces he nacido con eso con lo cual allí lo agradecía. Iba mucho a pasar ratos por la playa. Lo valoraba mucho.

Por curiosidad, ¿Qué tiene Premiá de Mar que salen jugadoras de apenas cuatro calles de pueblo?
-Vaya, Premiá! Pues es verdad porque son cuatro calles y encima desordenadas. De allí son Marina Ferragut, Anna Carbó y ahora yo que me he aterrizado allí. Yo soy de Badalona pero estoy viviendo en Premiá ahora. La verdad es que es un pueblo muy bonito.

¿Ah, sí? ¿Dónde?
-Bueno, la parte vieja es muy bonita. De todo Premiá es una zona muuuuy pequeña pero el pueblo está muy bien localizado entre Barcelona y Mataró, todo el pueblo de costa. Localizado está perfecto. Luego bonito, bonito… bueno, los alrededores no, pero la parte del centro a mí me gusta mucho. La calle peatonal, los baretos… y sobre todo la playa.

¿Cuánto tiempo llevas allí?
-Dos añitos

Ah, entonces no habrás visto muchas películas al aire libre que ponen en la plaza, ¿no?
-¿En la del Ayuntamiento?

No, en una plaza que hay al lado de la heladería más famosa de Premiá.
-Ah!, ya… Pues no, porque las pondrán en verano y yo en verano estoy de vacaciones. Y en invierno estoy jugando así que mira… Por eso me parecerá tan bonito Premiá porque voy poco.

En verano dices que no estás en Premiá porque estás de viaje y nos han comentado que son dignos de mención los viajes que hace Laura Antoja.
-Me encanta viajar. Me gusta muchísimo. Tengo claro que además no voy a escatimar dinero, si lo tengo, en el viaje que quiero hacer. Tiempo atrás estuve en Egipto, hace dos años en Costa Rica, este verano toda la costa Oeste de EE.UU. también cada año voy experimentando un poco más. Las capitales de Europa las voy conociendo con fines de semana largos. Me engancho a todo con tal de viajar. Además tampoc soy muy exigente con los sitios donde haya que parar. No tiene que ser un hotelazo con todas las comodidades. Al revés, soy más mochilera y aventurera. Mis viajes no son de ir a un sitio y descansar, son de no parar.

¿Cuánto tiempo duró el último que hiciste?
-16 días. Fuimos a los Parques naturales de la Costa Oeste de EE.UU. pasamos por Las Vegas, acabamos en San Francisco.

Qué visteis Yellowstone, Yosemite…
-Sí. Bueno Yellowstone no subimos porque está más arriba, pero Yosemite, el Gran cañón, Arches, el Valle de la muerte… increíble.

¿Hicisteis la excursión de ver el Gran cañón en avioneta?
-Sí.
Es que cuando llegas el Gran cañón ¡es tan grande! Que recorrerlo por los distintos puntos que puedes ver desde arriba es ver lo mismo porque no cambia la perspectiva. Entonces vimos cómo estaban los precios de aviones y avionetas y terminamos cogiendo una avioneta que te lo recorre por arriba y ves como la tierra de repente hace ¡ras! y cae, y… es impresionante.
Más de uno termina mareado con el recorrido.
Una china que teníamos en la avioneta se puso a vomitar y lo echó todo.

Con la opción de los helicópteros te bajan hasta el agua y te dan un paseo en una barca. Eso sí, te dicen que lleves para un paseo de 15 minutos dos botellas de agua de litro por persona porque puedes deshidratarte si no, por la temperatura que hace abajo.
- Cuando nosotros estuvimos no recomendaban que bajases hasta el río. Hay excursiones en burro que vas desfiladero abajo y gente que lo hace a pie y no nos lo recomendaron. Nos dijeron que o eres una persona muy preparada y vas bien equipada o es mejor no bajar porque te puedes deshidratar. La verdad es que ha a habido muertos. Es gente imprudente, como en ocasiones lo somos todos, que dicen que no es para tanto y ahí se han quedado. Pero no, nosotros no bajamos, porque nos dijeron que no lo hiciéramos.

Y Las Vegas ¿qué?
-Ostrás Las Vegas. La locura. A mí me cogió un estres increíble. Llegas de los parques, de la Naturaleza y te metes ahí y ¡venga ruido!, ¡venga luces! El ñiñiñiñi de las maquinitas.

Me sorprendió porque ví mucha gente con obesidad y con cantidades enormes de comida. Los buffets todo el día abiertos, las máquinas todas llenas de gente. Sorteaban coches para atraerte aún más. Yo no soy mucho de jugar.

Bueno, por lo que hablábamos antes, que como no tengo suerte supongo que una cosa lleva a la otra y no soy mucho de jugar, pero estando allí jugué a la ruleta y lo perdí en dos minutos. Me gustaron el póker y las tragaperras y recuperé un poco lo que había perdido.

Me sorprendieron los hoteles. Son enormes. Yo me perdí dentro de uno.
En un solo hotel hay hasta 9.000 empleados entonces es como una ciudad, más que en muchos pueblos de Cataluña.
El montaje de los hoteles es tal que te enseñan a entrar pero no te facilitan la salida. Tampoco es un laberinto pero si te metes y vas mirando, acabas dando vueltas por todo el hotel  y no encuentras la salida. Nosotros terminamos saliendo por una salida de emergencia y así pudimos llegar a la calle.
Pero muy guapo. Muy guapo ver el Luxor, el de Nueva York, el de la Metro que tenía leones dentro… Estábamos en el de la Circus, que tenía trapecistas por dentro, saltándote por encima de las tragaperras.

Lo que más me gustó de allí fue la zona vieja de la ciudad. Todos los hoteles están en la zona nueva y la parte veja es como unas ramblas, con las luces de neón… Todo como más bucólico, más antiguo… Un tío tocando el piano subido en un trailer… Un saxofonista por la calle…

La gente que trabaja en los hoteles ¿Dónde vive?
-En la parte vieja. La zona de los hoteles son 2 o 3 calles y todo lo demás es el resto de la ciudad. Estuvimos hablando con un chico que trabajaba en un restaurante mejicano y le preguntamos que cómo había ido a parar allí. Dijo que quería salir de su país, necesitaba trabajo y llegó allí.

Le preguntamos que si no había ludópatas porque aquella tiene que ser la ciudad de los ludópatas y nos contó que muchísimos, que él mismo llegó un momento que tuvo que decirse basta porque constantemente lo tienes  ahí delante.
Contaba que mucha gente de la que vive allí, terminan de trabajar y se van a jugar, o que los cinco minutos de descanso juegan… la gente acaba metiéndose en el juego.

Las máquinas tragaperras tienen  un sistema que tanto las luces como la música te atraen, con lo cual allí con tantas imagínate.
-Claro, es que es horrible. Yo acabé diciendo “sacadme de aquíiii” Al final te acostumbras pero es un ruido muy constante y acabas enfermando entre comillas. Además te metes en el juego y de allí no hay quien te saque. Dicen que es de las adicciones más difíciles de superar.

¿Había muchas capillas de bodas abiertas las 24h o eso sólo sale en las películas?
-Sí, sí. Entramos en una para ver cómo era. Son pequeñísimas pero es curioso ver las fotos desde fuera. Las entraditas que tienen en forma de corazón… las lucecitas de neón rosas… es como en las películas. Yo tuve que ir a verlo para poder decir “existen, es verdad lo que vemos en las películas”. Es lo que me impactó más de esta zona de EE.UU. el que todo es como vemos en las películas.

Las carreteras laaaaargas que no se acaban nunca, los trailers enormes…

Está bien. Me gustó mucho verlo.
Hay que ir, verlo, si te gusta vuelves y si no te gusta al menos lo has visto porque es un montaje impresionante...



... continuará.

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Antoja en el Gran cañón
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Laura en el Golden Gate
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Laura Antoja en Las Vegas